El viernes 16 de diciembre es el día. TOM CARY presentan en La Cripta 'Las Hidden Logics', su esperadísimo segundo trabajo. Hablamos con ellos de las claves de este disco y del sonido de esta banda de inconformistas, tan admirados por parte del público como incomprendidos por la gran mayoría. Menos mal que ellos siguen a lo suyo.
Cuatro años después de vuestro sorprendente debut, 'That's Right, Clean Your Soul' por fin 'Las Hidden Logics' está aquí. Muchas batallas y decenas de temas compuestos después, ya lo tenemos para descargar y, pronto, en CD y vinilo. ¿Estáis contentos con el resultado?
Estamos realmente contentos con el resultado final. Aunque suene a tópico, creemos que es el mejor disco que hemos publicado. Seguimos pensando que el primer disco está a un nivel muy alto, aunque tal vez ahora nos resulte demasiado narcótico y frio, demasiado amable, y es cierto que no respondía a las expectativas que la banda desarrollaba en directo. El nuevo disco responde a la necesidad de trasladar el sonido que la banda despliega en sus directo, esa sensación de caos. Así que prueba superada y, esta vez, sin peros.
13 canciones que completan un disco bien redondito, quizás más oscuro que el anterior, que refleja muy bien la actitud de Tom Cary sobre el escenario.
Es más oscuro, pero mucho más dinámico y divertido, más sucio y rápido. La secuenciación, el orden de las canciones, el metraje y los arreglos son mucho mejores. Es más completo y fiel al espíritu de terapia de shock y sorpresa que a veces representa la banda en directo. Siempre hemos dicho que “White light White Heat” es nuestro disco de cabecera, pero aquí han estado presentes el “Trout mask replika” del Capitan Beef Heart, el “Right now” de Pussy Galore, el “Upper & lower Egipt” de Pharoa Sanders, el “Brown Rice” de Don Cherry, el “Curch of Antrhax” de Terry Realy con Cale, el “Odyshape” de las Raincoats, los trabajos de Robert Wyat con Soft Machine y la escena Canterbury… discos que quizás sean poco conocidos, pero muy valorados por nosotros.
Queríais haber repetido con Steve Albini, pero al final lo habéis hecho en el estudio de Paco Loco, productor de moda en el panorama nacional, en el Puerto de Santa María. ¿Qué habéis echado de menos y qué habéis aprendido?
Estos últimos años han sido una locura y no volver con Albini responde a que hemos tenido problemas de fechas, de dinero, con la discográfica y con la formación (se marcharon Javi y Matías y se quedaron solos Fran y Pablo).
En marzo nos recuperamos un poco económicamente y Albini nos volvió a dar fecha para noviembre, pero al mismo tiempo nos cambiamos a los locales Castle Rock. En vista de las posibilidades que nos ofrecía el nuevo local decidimos hacer unas demos nosotros mismos y el resultado fue sorprendente. En ese momento Fran dijo, “yo prefiero que lo intentemos nosotros” y nos gastamos toda la pasta que teníamos para Albini en material de grabación.
Para nosotros era algo nuevo y muy gratificante el tener todo el tiempo del mundo para probar y encontrar lo que queríamos, pero entonces la mezcla se planteó muy complicada: hubo un momento en que el nivel de ruido del disco era demasiado. Sergio Cascales fue el primero en enfrentarse a esta montaña e hizo una gran labor de limpieza, pero no terminábamos de ver el resultado. Airbag nos hablaron de Paco Loco y fuimos a verle. Pensábamos que nos iba a mandar a paseo, pero la sorpresa fue que le entusiasmó: Nos trajo corriendo un disco de Jad Fair y dijo: “este es mi disco preferido y hace años que tengo ganas de grabar un material así”. Paco nos dio confianza, entendió y apreció el disco y ha hecho algunas mezclas realmente buenas. Es un verdadero animal del rock y no tiene nada que envidiarle a Albini o a cualquiera.
Hemos aprendido a creer en nuestro instinto y apostar por lo que nos gusta, sin medias tintas. Ha sido clave que cierto nivel de tensión que había en el núcleo de la banda haya desaparecido y que hayamos encontrado gente que apoye y comparta nuestras decisiones y nos anime a lanzarnos al vacío.
El disco está disponible en descarga directa a través del colectivo Miga. Con una industria en crisis, Tom Cary sigue buscando la fórmula de la autoedición y de llegar a tanto público como sea posible. Eso os obliga a dar muchos conciertos. ¿Tenéis planificada la gira del 2012?
No somos buenos negociantes. No llegamos a entender la industria: es un mundo realmente confuso y sucio. Hacemos esto por necesidad vital y nos gusta compartir nuestra actividad con la gente, pero necesitamos unas mínimas condiciones para desarrollar lo que hacemos. A día de hoy hay tantas posibilidades de que salgan muchos conciertos como de que no salga ninguno, como sucedió en el anterior álbum. Puede que cueste creerlo, pero ésta es nuestra situación.
Yo os he entrevistado en varias ocasiones y sé que sois un tíos súper majos pero, por hablar sin pelos en la lengua, os habéis ganado cierta fama de artistas incómodos. ¿Es el precio de la honestidad?
Estas cuestiones son un poco frustrantes, pero sabemos hablar de otra manera. Nos aburre la conformidad y ya tenemos más que claro que huimos de ciertas cosas y de cierta gente como de la peste. Aunque pueda sonar frívolo, solo intentamos progresar y encontrar nuevos enfoques a la realidad por pura diversión, para evitar el hastío y encontrar algo mejor para nuestras vidas. Cuando algo nos parece un timo y un aburrimiento lo decimos. Defendemos nuestra banda como un reducto de libertad, una actividad en la que hacer y decir lo que realmente nos da la gana. Para callarnos o aguantar cosas ya tenemos otros aspectos de nuestra vida diaria.