Imanol Uribe se luce con "Miel de naranjas", un viaje a la posguerra de los 50 en Andalucía.
El director Imanol Uribe presentó este domingo en el Festival de Cine de Málaga “Miel de naranjas”, su último largometraje ambientado en la Andalucía de 1950. Esta apuesta por el cine de posguerra no dejó indiferente a nadie. Hasta el minuto 50’ de película parece una más de historia, pero el guión sorprende y la película da un giro que envuelve al espectador.
Enrique y Carmen (Iban Gárate y Blanca Suárez) son dos jóvenes enamorados. La situación en la España de aquella época es conocida, Franco en el poder y los rebeldes en la clandestinidad intentando sobrevivir y lograr su libertad. Enrique está haciendo el servicio militar y es destinado a un juzgado a cargo del tío de su novia. Así logra ver los abusos que se cometen desde los altos cargos y cómo la condena de muerta era una condena fácil de dictaminar en esos tiempos. Al ver que sus más allegados están en peligro constante por la situación en la que viven, decide implicarse de lleno en la acción y se une a un grupo de rebeldes que a escondidas actúan para lograr la libertad de los suyos y poder alcanzar una situación favorable para ellos. A lo largo de la película el protagonista sufre una evolución absoluta que hace que se replantee toda su vida. Sus ideas iniciales, a medida que se va implicando en los asuntos clandestinos, van cambiando más y más.
El resto del reparto, Karra Elejalde, Ángela Molina, Eduard Fernández, Carlos Santos y José Manuel Poga, están brillantes, vuelven a actuar como saben y dejando personajes claros y definidos que llegan al público. Cada uno da a su personaje un toque personal que se nota en la interpretación.
Lograda ambientación que hace que viajemos en el tiempo 62 años atrás. Decorados, localizaciones y vestuario más que adecuado para la ocasión. Cada elemento que aparece escena tras escena hace que no olvidemos ni por un minuto que estamos en el pasado.
La guionista, Remedios Crespo, afirmó que la historia la comenzó por un escrito que encontró de su padre. Ocho páginas que narraban la historia de cómo él, que era militar en un juzgado, escribía cartas de amor a su pareja en lugar de redactar las sentencias de los acusados.
Una de esas historia que son para ver y sentir, no dejará a nadie que la vea sin pensar. En la película se aprecia la manera en que eran tratados los presos de la época y la gente de a pie, las injusticias y los abusos por parte del ejército de Franco. Lo que hace que te quedes un poco frío al ver cómo era la situación en aquel entonces, impensable para nuestros días. Aún así, no imposible.
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