El miércoles conocimos a Ali. Paco R. Baños hizo debutar su último film en el Festival de Málaga.
Ali (una espléndida Nadie de Santiago) cuenta la historia de una joven de 18 años que huye del amor. El personaje de Julio (Adrián Lamana) le intenta arrancar esa coraza mediante su sencillez y sinceridad. Mientras, la madre de Ali (Verónica Forqué) es la antítesis de su hija, aun teniendo un pasado de relaciones movidas por lo que refleja que la película, le da igual seguir enamorándose, porque lo ve como algo hermoso y que nunca deberías dejar de hacerse. Podemos afirmar que es una de las enseñanzas principales del largometraje.
Ha sido arriesgado buscar una historia de amor joven, es algo muy masticado, cinematográficamente hablando, pero Baños ofrece muchos puntos irónicos y humor absurdo que le dan un toque diferente a su obra.
Identificando a Ali con el rojo, Baños usa los colores para mostrar los sentimientos de sus personajes. A Ali la acerca a la pasión, al fuego, tanto con los colores como los objetos que la rodean. El azul y el velero que podemos ver a lo largo de la película se los dejamos a Julio, pues él muestra una gran serenidad y calma. La contraposición de la protagonista.
El miedo de conducir tiene que superarlo antes de poder enamorarse. Nadia de Santiago, primera vez como protagonista, logra mostrarnos los sentimientos de una joven aterrada por el amor y por los problemas de su casa, que aunque no sean grandes, a ella se lo parecen.
Destaca también el personaje del vecino de Ali, un personaje un poco irreal, con historias que rozan lo absurdo e increíble en todo el sentido de la palabra. Forma parte de toda la atmósfera ‘indie’ y ‘fresquita’ que el director quiso que se mostrara. Enseñar situaciones que parecen poco comunes, pero como bien dejó claro: “¿Por qué no pueden ocurrir? Son cosas que se le pueden ocurrir a cualquiera y que no están prohibidas. Julián, el vecino, forma parte también de la misma historia, que hay relaciones absurdas, Ali no se atreve a enamorarse, la madre sí, y el vecino tiene un amorío con una chica de la India… roza lo absurdo, como si quisiera mentirse a él mimo”.
La música convive con los personajes, con lo que ronda en sus cabezas. En momentos, dulce y en otros más rockeros, la música armoniza los momentos de cada personaje y cada sentimiento. Paco, el director, juega con el fuera de campo, y en muchas ocasiones la cámara siempre tira hacia Ali, su protagonista, enmarcando lo más esencial de la cinta.
Por su parte, Nadia y Forqué, afirmaron que sienten sus personajes, pero no se identifican del todo, ya que son diferentes en la vida real. A Nadia le “gusta sentir y enamorarse” y Verónica es “totalmente diferente con su hija” por lo que tuvo que “invertirlo todo”.
Opiniones inciertas por parte del público y sensaciones raras, esta apuesta del director sevillano se adentra en el amor de lleno. Dejándonos sensaciones vividas y acercándonos un poco a la vida real y a lo absurdo que parece a veces enamorarse y que es tan común.
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